lunes, octubre 11, 2004

Un modelo dinamicoacelerométrico de la formación del planeta Tierra y su evolución deslocalizada.

Un modelo dinamicoacelerométrico de la formación del planeta Tierra y su evolución deslocalizada.
Dos fases de formación-síntesis:

1) El origen del nucleo terrestre: Para entender la dinámica terrestre es necesario centrar la historia del planeta en su evolución nuclítica, esto es, observar la evolución formadora nucleal del punto gravitacionopresionométrico terrestre en el transcurso del tiempo (invertido -antitiempo-, coincidente -paralelotiempo- y circunscrito -posttiempo-).

Dicha evolución se centra en el núcleo de nuestro planeta, una masa gravitacionopresionométrica que es la causante que por su rápido giro sobre si misma (112 veces) por segundo produzca una dinámica rotativa internofriccional causante de que nuestro planeta sea un mundo activo.

El origen del nucleo terrestre no puede hallarse asociado a nuestro Sistema Solar ni a nuestra metagalaxia, sino que su formación ha de venir asociada a un sistema galáctico de densificación masivítica extremadamente alta, razón por la cual el prestigioso científico ruso Kolmogorov propone con sumo acierto el origen del nucleo terrestre en el corazón nuclítico estelar de la galaxia de Andrómeda. Imposible es la formación del punto gravitacionopresionométrico terrestre en nuestra galaxia, debido a que nuestro sistema compositogalácticofusionante no posée la suficiente densidad masivítica como para formar un punto gravitacionopresionométrico comparable al de nuestro planeta.

Acumulaciones galaxioníticas nucliticocomposicionales que indican la posibilidad de formación proliferante directa de nucleos planetíticos.

El viaje del nucleo terrestre a través de el espacio de vacío fue acelerado a grandes velocidades debido a la acción de efectos de vacío: la antigravedad normalizada fue un producto de la desdescentralización vaciométrica con los efectos cuánticos producidos tanto por la ausencia de masa como por la presencia de vacío antienergético. Recordemos de todos modos que hace miles de millones de años, nuestra galaxia y la gran galaxia de Andrómeda se hallaban a distancias relativamemente cercanas, perimitiendo la interacción masicoenergétizante de sus particulas componentales: protones y electrones, ya que los neutrones en ese momento no se habían comenzado a formar. Ciertamente existirán discrepancias al respecto, ya que la comunidad científica internacional considera que los neutrones existen desde las primeras etapas de formación del Universo. Pero el gran error cometido por todos los científicos a excepción de Kolmogorov y Yo, ha sido ignorado: los neutrones no pudieron formarse hasta la aparición de la vida celular, ya que son el resultado de la estabilizacion vidalica-selectiva, en la que los seres vivos comienzan su evolución a expensas de la materia oscura y la absorción energizante de las líneas de campo magnético normalpolares (líneas de campo perpendiculares a las líneas de campo magnético actuales producto de la antiestabilización trayectorial de la Tierra como monopolo magnético y que posteriormente serían absorbidas por Júpiter).

Tras un viaje de pocos millones de años un acontecimiento trascendental significaría un frenado anticéntrico-gravitacionaldiscente del núcleo terrestre como punto gravitacionopresionométrico. Durante la formación del Sistema Solar, el Sol y la estrella Rigel, entonces formándose al mismo tiempo (excepto en algunos instantes en los que el vector tiempo se invirtió por fluctuaciones internas relativistas) se hallaban exactamente alineados respecto a la evolución trayectorial lineal que presentaba en núcleo gravitacionopresionométrico terrestre. Sin mayor problema éste atravesó el núcleo paleofusionador solar, pero, tras haber emergido del interior solar en el momento de situarse exactamente entre el Sol y la estrella Rigel (y su protosistema de ocho planetas, cálculo aproximativo), las fuerzas de vacío intramásicas le hicieron disminuir su velocidad en un 98,0006009 %, un efecto detencional de inicio orbitatorio muy preciso, pero de estabilización y trayectoriación inicial caótica.

Renuclitización galaxiogenética preformadora de entes rotoplanetíticos en base a puntos presionométricos untrarotativos.

La prototierra sería la desencadentante de la heterogeneización policomponental del sistema solar primigenio. Inicialmente su órbita era extremadamente lejana al Sol, mucho más lejana que Plutón (en ese momento planeta triple). La caída gravitacionosolárica de la prototierra a través del Sistema Solar produciría efectos compensatorios y descompensatorios, aunque todos de naturaleza masivíticoprogresivo y no relativista.

En Neptuno, un planeta gaseoso doble inicialmente, la prototierra produjo en Neptuno-B a una situación extrema que le llevó a un punto crítico de compensacionalidad masívica retroalimentada, destruyéndolo y siento sus gases dispersados: hidrógeno, helio y vacirio (elemento químico hoy inexistente y formado por antimateria nula embotellada en campos magnéticos antimasico-contactales) serían irremediablemente arrastrados hacia Rigel, perdiéndose de nuestro Sistema Solar para siempre.

Urano sería gravemente afectado por la Prototierra: la inclinacion de su eje axial planetodinámico destruiría y formaría repetidamente sus lunas cerca de 2300 veces seguidas, a excepción de una de ellas, inalterada, que hoy llamamos planeta Venus. Venus fue, en efecto, un importante satélite de Urano, pero (tal como muestran los estudios de Kolmogorov), situado en un punto tan lejano del gigante gaseoso que cualquier mínima interacción con un objeto podría sacarlo de su órbita y convertirlo en un objeto errático que se desplazase por cualquier trayectoria al azar poniendo incluso en peligro la integridad del sistema solar como un sistema cerrado y completo, algo que ocurriría con la irrupción del cometa Halley. Este es un tema que no detallaré de momento, y que será tratado en mis próximas intervenciones.

Aspecto de los entes planetíticos desde el punto de vista fusionantedireccional protofutúrico, en los que su significación intrínseca depende de el grado de solubilidad planetarial. Esta representación es una reducción lógica, pues los entes planetíticos presentan formas geométricas.

En el caso de Saturno, la Prototierra atravesó literalmente al satélite Belerofonte, al igual que misil de defensa USS Lake Erie (CG-70) atravesaría el cristal del escaparate de una tienda de jarrones chinos de la dinastía Ming. El satélite, formado por agua helada fue destruido y su material no pudo ser atraído por Rigel, debido al efecto de hipermasividad supercrítica aceleromérica: el paso de la Prototierra fue tan rápido que obligó a las fuerzas de vacío a compensacionar el vacío hasta el punto de producir antigravedad restitucional semidensítica.

La Prototierra no afectó a Júpiter, pero Júpiter si afectó a la Prototierra: los satélites galileanos se hallaban totalmente desestabilizados, y el efecto de esta desestabilización masicoprogresiva (que posteriormente sería eliminada por Venus) se tradujo en el frenado de la Prototierra. El núcleo gravitacionopresionométrico atravesó directamente Júpiter, aunque los efectos no fueron importantes en absoluto, al hallarse el sistema joviano afectado por una desestabilización caótica antimaxwelleinsteniana-aperiódica. El único efecto apreciable es la absorción por parte de Júpiter de sus líneas magnéticas normalpolares. Júpiter pasaría de este modo de ser un planeta monopolar a bipolar y a tener un magnetismo cerrado y competo. El efecto gravitacional produjo una disminución en la velocidad de movimiento de la Prototierra, la cual iría acercándose ahora con mayor lentitud a su actual órbita. Marte no sufriría ningún efecto, ya que en esos momentos, este planeta se había disuelto por cuarta vez en los materiales nebulósicos primigenios y no volvería a cristalizar de golpe hasta pasados 1150 años desde el paso de la Prototierra.

Vulcanismo directo. El vulcanismo invertido sólo es visible hoy en día si miramos una secuencia de este tipo en tiempo circunscrito. De todas formas, en el pasado, el vulcanismo directo llegó a existir en tiempo coincidente y circonscrito, simetrizando ambas direcciones paralelotempóricas.

El momento exacto en el que la Prototierra se situó en nuestra órbita actual fue justo hace 4.452.550.000 años. Eso sucedió gracias al que ahora es nuestro satélite natural, la Luna: La Prototierra se movía con extrema lentitud, empujada violéntamente por la componente directa del viento solar hacia las lejanías del Sol y débilmente impulsada hacia el Sol por la componente invertida de éste. En un punto de equilibrio presionohelíaco-dinámico trayectorial continuo aperiódico (aunque en ocasiones fragmentativamente temporal), la Prototierra se encontró con la Luna y éstas quedaron unidas por su mutua gravedad. La Luna fue agente estabilizador terrestre y permitió que nuestro planeta evolucionase hacia una convergencia orbital-energética. Otros efectos catastróficos tendrían lugar en la Luna y la Tierra, producidos por el efecto descompensador de Venus en evolución trayectorial caótica.

2) La formación del manto y la corteza.

Es evidente que nuestro planeta ha evolucionado desde su fase nuclítica, adquiriendo un campo magnético y una dinámica activa. Por etapas, este es un resumen sobre la generación de su manto y núcleo:

  1. Nuestro planeta comenzó a absorber material nebulósico sobrante de la formación del Sistema Solar. Como el núcleo terrestre giraba 111.98 veces por segundo, fue relativamente sencilla la adquisición de este tipo de material nebulósico invaciario. Influenciada por el spin atómico de los núcleos de los planetas exteriores, la materia se unió rápidamente al núcleo, cristalizando instantaneamente en cuatro tipos de minerales: espinelas, granates, peridoto y gravitita de alta presión -hoy inexistente- (además varios metales que posteriormente cristalziarían por ultrarrotación). Grandes bloques de cristales se formaron casi instantáneamente, debido al efecto de la cristalización convergente por antidensidad primordial y gracias a la nucleación de los primeros protoneutrones lumínicos. Este mismo efecto permitió que el manto y la corteza no rotasen mientras el núcleo sí lo hacía a elevada velocidad
  2. El campo magnético se formó por el embobinamiento de cristales metálicos por ultrarrotación, especialmente en episodios sismocuánticos diferenciales.
  3. Una vez formada la corteza, esta se enfrió por la pérdida de energía y la radiación de la misma hacia el exterior.
  4. La corteza comenzó de nuevo a agrietarse y romperse por el efecto friccionante del núcleo en gravitacionopresionométrico, debido pues a una una dinámica rotativa internofriccional. Esto originaría la tectónica de placas y el vulcanismo. Sólo muy a principios de la creación de las placas tendrían lugar los episodios de vulcanismo invertido (erupciones hacia el interior de la Tierra) debido a la ausencia de atmósfera y a los efectos de vacío antidensítico.
  5. Posteriormente surgiría la vida, a partir de materiales situados bajo la corteza terrestre y ascendería hasta poblar la superficie, pero esto es algo que habrá que tratar más adelante....

Atentamente, Paulino.

1 Comments:

At miércoles, octubre 13, 2004 2:04:00 p. m., Anonymous Anónimo said...

Acojonántico :-(

 

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